así suena la música alimentada con energía renovable

Regina es una de las miles de personas que disfrutaron del Festival Cruïlla, celebrado el pasado mes de julio en el Parc del Fòrum de Barcelona. Cuando elige uno – y hay muchos, pues en España se celebran unos 900 festivales al año, según el Anuario de Estadísticas Culturales – Regina tiene en cuenta el cartel, pero también, su impacto medioambiental. “Miro mucho cómo se trata el tema del plástico, que los vasos sean reutilizables y no vayas consumiendo un vaso tras otro a lo largo del festival. También valoro la accesibilidad. Aquí se puede venir en transporte público y eso evita que cada uno venga con su propio vehículo privado, contaminando mucho más”, declara.

Contar con un cartel con Franz Ferdinand, Carolina Durante o Viva Suecia, entre otros, era un reclamo más que poderoso. A la oferta musical se sumaban arte, comedia y gastronomía, pero la apuesta del Cruïlla va más allá. Su objetivo es convertirse año tras año en una experiencia, un test de miniciudad sostenible. Odile Rodríguez de la Fuente, bióloga e hija del gran divulgador ambientalista, pudo vivirlo en primera persona y charlar con los artífices de este exitoso proyecto que demuestra que las grandes citas culturales pueden ser atractivos y, a la vez, minimizar su impacto ambiental.

Conectados a energía 100% renovable

Los festivales son auténticos ‘engullidores’ de energía. Cada vez que un grupo pone el pie sobre el escenario, demanda una enorme cantidad de megavatios para hacer posibles los juegos de luces, el volumen de la música, las proyecciones, las explosiones de humo… Además, hay que iluminar las zonas comunes, conectar cámaras refrigeradoras para las zonas de restauración y dotar de aire acondicionado las zonas de trabajo y los camerinos. Una locura desde el punto de vista energético en la que no puede haber fallos. La música debe sonar a tope y sin interrupciones, las luces tienen que ser impactantes y nadie desea que su refresco esté caliente.

“Llegamos a un acuerdo con Endesa porque es la única que nos garantizaba un suministro eléctrico 100% de origen renovable»


Jordi Herreruela, director del Festival Cruïlla

En el Cruïlla se propusieron lograr todo eso prescindiendo de grupos electrógenos, con conexión directa a la red y con electricidad de origen renovable. “Llegamos a un acuerdo con Endesa porque es la única que nos garantizaba un suministro eléctrico 100% de origen renovable, incluso con los picos de demanda habituales de un festival”, señala Jordi Herreruela, director de evento. De hecho, podría decirse que la energía suministrada al festival provenía de las centrales hidráulicas del Pirineo y que abasteció «un consumo similar al que tienen 250 hogares en una noche. Es decir, no solo estamos siendo responsables con el medio ambiente. También somos muy eficientes respecto al consumo”.


El Festival Cruïlla se ha alimentado al 100% de la red de suministro 

Festival Cruïlla

Igual que dar 7 veces la vuelta al mundo

Para cubrir esa mayor demanda de energía, los festivales suelen recurrir a grupos electrógenos a base de gasoil. En especial, para garantizar los picos de electricidad de los escenarios. No vaya a ser que, en el momento de máximo frenesí de los bises, el cabeza de cartel se quede a oscuras. “Cruïlla se alimenta al 100% de la red de suministro. Para un evento de estas dimensiones supone dejar de consumir aproximadamente 13.600 litros de gasoil, el equivalente a un coche recorriendo 300.000 kilómetros. O, lo que es lo mismo, dar 7 veces la vuelta al mundo. Sustituir combustibles fósiles por electricidad de origen renovable nos permite dejar de emitir a la atmósfera unos 36.000 kilogramos de CO2”, destaca María Lacasa, directora de patrocinios de Endesa.

Sustituir combustibles fósiles por electricidad de origen renovable nos permite dejar de emitir a la atmósfera unos 36.000 kilogramos de CO2”


María Lacasa, directora de patrocinios de Endesa

El festival hace sus deberes poniendo todos los medios para reducir el impacto ambiental y no solo en lo que respecta a la electricidad. Se propusieron ser un festival cero residuos instalando fuentes de agua por todo el recinto e impulsando el uso de vasos de polipropileno reutilizables hasta 150 veces, retornables y sin logotipo, que así sirven en otros eventos. También proporcionaron cantimploras de aluminio a los miembros del staff y a los artistas para evitar las botellas de agua de plástico. Hasta apostaron por una ingeniosa estrategia de merchandising estampando los diseños festivaleros en prendas que el público podía traer de sus casas para evitar los excedentes de camisetas con el logotipo del festival.

La experiencia de una ciudad efímera sostenible

Convertir los festivales en experiencias forma parte de la liturgia de estos megaeventos. Así lo destaca la profesora de los Estudios de Artes y Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Alba Colombo, directora del máster universitario de Gestión Cultural (interuniversitario: UOC, UdG) e investigadora principal de Festivals, Events and Inclusive Public Space (FESTPACE), un proyecto europeo que analiza el uso de los espacios públicos en Europa para todo tipo de acontecimientos. Colombo recalca que «lo que el público compra no es tanto un concierto, sino todo lo que vive dentro del evento».

Unos venden espacios instagrammeables. Otros convierten las áreas de descanso en auténticos parques de atracciones, con norias o tiovivos. Jordi Herreruela, director del festival, tenía claro que el imán del festival debía ser su apuesta por la sostenibilidad. En vez de otro megafestival, crearon un festival único, con un aforo más comedido, de 25.000 personas por día en un espacio de 100.000 m2. “Es como una ciudad efímera con el tamaño idóneo para lanzar pruebas piloto de gestión de los residuos, movilidad o de gestión energética”, explica orgulloso a Odile Rodríguez de la Fuente.

Branded Endesa Cruilla

El Festival Cruïlla apostó por el talento local con exhibiciones en directo de artistas urbanos

Cincomiradas

En una ciudad como Barcelona, con otros dos grandes festivales consolidados y muy enfocados al público internacional – Primavera Sound y Sónar –, su propuesta era un guiño a lo local. Empezando por los productos de proximidad y siguiendo con las exhibiciones en directo de artistas urbanos con el apoyo de Disseny Hub y la Regiduría de Turismo e Industrias Creativas del Ayuntamiento de Barcelona. La respuesta no se hizo esperar: el 95% de su público era barcelonés. “De esta forma eliminamos muchas de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), ya que buena parte de la huella de carbono de un festival se debe a los desplazamientos de sus asistentes”, detalla Herreruela.

Para agilizar los accesos con la menor huella posible se potenció el transporte público y la movilidad cero emisiones. Para estos vehículos no contaminantes Endesa facilitó plazas de aparcamiento gratuito . Pequeños detalles que suman y convierten a muchos asistentes, como Regina, en público incondicional para las futuras ediciones.

You may also like...