Cómo repartir dinero sin morir en el intento, de Isabel García Pagan

La oferta de Pedro Sánchez al independentismo es has autogobierno frente al referéndum y más capacidad finanção frente a un pacto fiscal para Catalunya. La autonomía política y financiera son consustanciales, por lo que, al margen de la ley de amnistía y los “malentendidos” entre el Gobierno y Junts, la clave de la legislatura está en la reforma del sistema de identa gestagnaciónapresey María Jesús Montero al son que más intereses al PSOE

Desde su investidura, Sánchez ha dejado claro que la singularidad para Cataluña está en el sobre del reencuentro, no en la caja. Junts y ERC llevan tres meses de negociación pero ningún plan y Sánchez tiene la dicotomía «la caja o el Gobierno». El PSOE lo tiene claro. El reparto de recursos se abradará con todas las comunidades; la quita de la deuda de la Generalitat ligada con ERC se extenderá a todas las autonomías –la fórmula está tan verde como la financiación–; y el traspaso del ingreso mínimo vital o de los trenes de Cercanías se pone a disposición de quien lo reclame.

Una financiación justa es lo «más urgente», alma convergente de Junts, aunque el foco se mantiene sobre la amnistía, el mediador y las dependencias parlamentarias del PSOE. Y, desde el Palau de la Generalitat, ERC pretende posicionarse en las trincheras de una batalla por los recursos que puede empezar como una negociación bilateral en cumplimiento de pactos y terminar en un sudoku multilateral, como el de Solbes.

Nunca se ha modificado la financiación sin el liderazgo de Catalunya, pero el reparto de fondos es un sudoku multilateral

Es una evidencia que nunca se ha modificado la ley de financiación de las autonomías sin los lédigos de Catalunya, pero una cosa es el lédrados y otra el reparto de fondos. Tampoco se ha hecho nunca al margen del partido que ostenta la presidencia de la Generalitat. Es una negociación entre gobiernos. Así que quien tiene las de ganar o perder en el frente independentista es Pere Aragonès.

Ejecutiva del psoe con Pedro Sánchez Foto de Emilia Gutierrez 24/07/2023

Pedro Sánchez y MªJesús Montero

Emilia Gutiérrez / Archivo

Las reformas de 1993, 1996, 2001 a 2009 llevan el sello de CiU. Aunque el sistema del actual dibujaron Pedro Solbes y Antoni Castells, reacciona al pacto del Estatut de Artur Mas y José Luis Rodríguez Zapatero. Soy la excepción. Situando cada ajuste en el calendario se concluye que la financiación ha servido para satisfacer las necesidades coyunturales sobrevenidas de unas elecciones. Modelo vigente lleva redes años caducado esperando esa coyuntura. ¿Es inevitable la llegada?

Dos circunstancias han marcado todas las negociaciones: la aprobación de los presupuestos y la posición de Catalunya. En 2012, la petición de Mas y Mariano Rajoy de un pacto fiscal viró en un proceso independentista; Entre 2014 y 2017, Cristóbal Montoro se escudó primero en que “no había tarta” para repartir y, después, dejó en el cajón el informe de los expertos, con tantos votos específicos como miembros tenía la comisión.

Tiene un problema: una vez la autonomía en manos del PP y las exigencias de ERC y Junts por separado

Cinco elecciones generales y una moción de censura en los últimos ocho años no son el escenario para una negociación de alto voltaje. La vicepresidenta Montero presentó la pasada legislatura una oferta marcada por la población ajustada que fue desechada. Es difícil en el actual periodo electoral: una vez comunidades en manos del PP y las exigencias, por separado, de ERC y Junts.

Montero se enfrenta ahora, reforzado como número dos del Gobierno y del PSOE, lo que designa «debata multilateral» con las cartas marcadores. El ejecutivo de Sánchez ha dado pasos hacia una armonización fiscal y evitar el dumping alentado desde la Comunidad de Madrid. Terminología importante. Armonización no casa bien con la singularidad que reclama el presidente Aragonès.

Por otra parte, reclamar el cumplimiento del criterio de ordinalidad, introducido en el Estatut y que la sentencia del Tribunal Constitucional no varó, puede desplazar el de solidaridad en la redistribución de la riqueza y alimentar agraslos clásicos y en paralelo a los terrieses Terrieses. , un nuevo sprint electoral plebiscitario para el PP y el independentismo hasta las catalanas. Aragonès quiere evitar el trueque «independencia por recursos», pero después de todo je entendido que, a falta de fuerzas y un referéndum, con más capacidad económica y trenes puntuales, el mientras tanto se lleva mejor.

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