El 7 de octubre y el pacto de resistencia islámico

Iba a ser un sábado como todos, aunque con el agregado que se celebraría Simjat Tora, alegre conmemoración anual de la conclusión de la lectura del libro sagrado del judaísmo.

No lo quiso así el siniestro designio de la organización terrorista Movimiento de Resistencia islámica (Hamas) la que se propuso hacer coincidir su propio ataque con el que cincuenta años atrás, en ocasión de la celebración de Yom Kipur (día del Perdón), dio origen a la guerra de los Seis Días.

Esa fatídica mañana se infiltraron con inexplicable facilidad a través de la mal custodiada frontera con Gaza, más de mil terroristas de Hamas, atacaron ciudades y kibutz cercanos a la frontera, mataron más de mil cuatrocientos israelíes y secuestraron a unas doscientas veinte personas. Protagonizaron la más sangrienta jornada jamás vivida hasta entonces por el Estado de Israel desde su creación.

Con minuciosidad la prensa internacional ha relatado y mostrado gráficamente esta violenta y sangrienta página de la historia de la humanidad.

Argentinos secuestrados por Hamas en Israel

La serie de atentados del terrorismo islámico resulta apabullante. Desde el comienzo del milenio, entre otros hechos, han sido responsables de los siguientes: el 11 de setiembre de 2001 contra las Torres Gemelas en Nueva York, siendo el más letal hasta la fecha; el 11 de marzo de 2004, en la estación de trenes de Atocha; el 1 de setiembre de 2004 a una escuela en Beslan, Osetia del Norte, Rusia, matando 186 niños; el 15 de abril de 2013 en la maratón de Boston; el 28 de junio de 2016 en el aeropuerto internacional Ataturk en Estambul; el 7 de enero de 2015 en Paris contra la sede de la revista satírica francesa Charlie Hebdo y el 13 de noviembre de 2015 en la sala Bataclan en Paris.

Acometieron además horrendos asesinatos individuales con el fin de difundir terror internacionalmente, dos de los cuales fueron realizados por el Estado Islámico (EI o ISIS): en noviembre de 2012 asesinó al periodista estadounidense James Foley, a quien secuestró y decapitó dos años más tarde exhibiendo el video de la aberrante ejecución, como primero de una serie; y en febrero de 2015 ejecutó al piloto jordano Muath al-Kassasbeh, capturado cuando su avión se estrelló en Siria, y publicando también un video mostrando como lo quemaban vivo estando encerrado en una jaula. Son solo algunos ejemplos.

Todos esos crímenes como muchos otros tienen un común denominador, han sido reconocidamente cometidos por alguno de los grupos terroristas yihadistas activos del mundo: Al Qaeda (originado en Afganistán); Estado Islámico de Irak y el Levante EIIL (rama del anterior); Boko Haram (operativo en Nigeria y otros países africanos); Talibanes (también originado Afganistán); Hezbollah (origen chiita nacido en Libano); la Yihad Islámica Palestina (opera en Gaza, se concentra solo en la lucha armada y carece de participación política); y Hamas (que gobierna la Franja de Gaza).

Tel Aviv (Israel), 28-10-2023. Familiares y amigos de los secuestrados y desaparecidos tras el ataque de Hamas del pasado 7 de octubre se concentran desde hoy en la plaza del Museo de Arte de Tel Aviv, rebautizada por ellos como la plaza de los Rehenes y Desaparecidos, hasta que el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa se reúnan con ellos. Si no se produce esa reunión continuarán con mas protestas, según una nota difundida por el Foro de las Familias de Rehenes y Desaparecidos. En la imagen una enorme mesa preparada para el Shabat recuerda a los mas de 200 secuestrados y desaparecidos. EFE/Manuel BruqueTel Aviv (Israel), 28-10-2023. Familiares y amigos de los secuestrados y desaparecidos tras el ataque de Hamas del pasado 7 de octubre se concentran desde hoy en la plaza del Museo de Arte de Tel Aviv, rebautizada por ellos como la plaza de los Rehenes y Desaparecidos, hasta que el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa se reúnan con ellos. Si no se produce esa reunión continuarán con mas protestas, según una nota difundida por el Foro de las Familias de Rehenes y Desaparecidos. En la imagen una enorme mesa preparada para el Shabat recuerda a los mas de 200 secuestrados y desaparecidos. EFE/Manuel Bruque

Hamas, nacido en 1987, ha sido el ejecutor responsable de la masacre del 7-O en Israel, una cruel e inhumana matanza. Se encuentra calificado como terrorista por múltiples países, Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Australia, Israel, Paraguay, Reino Unido, y Japón entre otros, así como por diversas organizaciones internacionales.

El grupo tiene políticamente secuestrada a la población de Gaza, en la cual no tendría más que un tercio de adherente.

Desde su creación, Hamas se ha focalizado en el objetivo de la lucha armada contra Israel, y se ha dedicado en gran parte a prepararse para ello a través de la ayuda financiera que recibe de terceros países, no solo árabes, y a gastarlo fundamentalmente en construir y cavar una red de túneles desde donde lanzar ataques y utilizarlos como depósito de armas y refugio.

A la matanza ordenada por los dirigentes del grupo terrorista se le ha asignado el carácter de obligación religiosa, insuflando odio en quienes debían llevarla a cabo como ejecutantes materiales.

Una mujer con la fotografía de una persona desaparecida en la celebración de ShabatUna mujer con la fotografía de una persona desaparecida en la celebración de Shabat

Una nota manuscrita encontrada en el cuerpo de uno de los asaltantes (reproducida en facsímil por el Jerusalén Post) insta a “afilar las hojas de las espadas” para “decapitar y extirpar los corazones y el hígado del enemigo judío”, y expresa textualmente: «Sepan que el enemigo es una enfermedad que no tiene cura”.

Fundamento ideológico

Las acciones criminales de la organización encuentran base y fundamento en un islamismo radical y fanático con el agregado de una alta dosis de nacionalismo palestino, si bien no puede considerarse que es compartido por la totalidad de la población ni menos aún, por el mundo musulmán.

El objetivo nodal del grupo terrorista es la destrucción de Israel y la eliminación de los judíos en todas partes del mundo, considerando que ha usurpado su territorio y que solo la lucha armada permitirá recuperarlo. Su pretensión última es el establecimiento de un Estado Islámico, idea compartida por otros grupos homólogos.

Las actitudes, la conducta y las decisiones del grupo derivan de su ideología, que se encuentra pormenorizada en el Pacto de Resistencia Islámico de 1988, su virtual partida de nacimiento.

Solo es posible comprender el actuar de esta criminal organización a través del conocimiento de dicho instrumento, ya que aclara la imagen de Hamas, revela su identidad, describe su posición, explica sus objetivos y habla de sus esperanzas, por lo que su lectura se hace indispensable.

Hamas, visto por sí mismo, es un escuadrón

El Pacto dice textualmente que está integrado por soldados y destinado a luchar hasta que el enemigo judío sea vencido, entendiendo que los sionistas han sido invasores de la tierra palestina.

Las fotos de  Aviv Katz Asher, 2 años y Kono Ema de tres años en un shabat simbólico.Las fotos de Aviv Katz Asher, 2 años y Kono Ema de tres años en un shabat simbólico.

Descarta, por principio, todo intento de negociación. Toda solución pacífica es ajena a su propósito.

El instrumento no prevé ni acepta forma alguna de acercamiento a una paz consensuada ni a la posibilidad de convivencia entre los pueblos.

Considera que solo la lucha armada es el único medio a través del cual se ha de lograr la reconquista territorial y la liberación del pueblo palestino. Tal convicción, base del djihadismo, es llevada a su máxima expresión en el Pacto, el cual deplora toda otra iniciativa o acuerdo.

Rechaza expresamente toda conferencia internacional tendiente a un entendimiento y considera que constituyen una pérdida de tiempo y esfuerzos. Reitera de ese modo lo que es su esencia, que solo la Yihad (significa “esforzarse” o también “luchar”) es lo que el grupo valora y considera.

La lucha armada “para el reinado de la ley divina” es la esencia ideológica de Hamas, y proviene de dos vertientes, el nacionalismo palestino y la religión islámica, lo cual se enfatiza en todo el extenso articulado del documento.

La recalcitrante posición que sostiene explica de por si por qué considera que el acuerdo de Camp David u otros similares constituyen una traición de los países árabes firmantes, los que se habrían retirado del “círculo de la lucha”. Se refiere a acuerdos a los que Israel había suscripto con varios países árabes previos al Pacto del Movimiento de Resistencia islámica de 1988.

La posición del instrumento fundacional del Movimiento es categóricamente contraria a la paz por la vía de negociación.

La radical posición adoptada explica que uno de los principales objetivos de la siniestra invasión del 7-O haya sido frustrar la firma de los Acuerdos de Abraham suscriptos por Israel, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Sudan.

El siniestro brazo armado de Hamas ha sido guiado ideológica y teológicamente por quienes lideran el islamismo chiita en la Republica Teocrática de Irán, enfrentada dogmáticamente con la monarquía dominante en Arabia Saudita.

Es altamente probable que Israel continúe esforzándose por lograr la concreción de los Acuerdos de Abraham, pero todo intento de incluir a los palestinos representados por Hamas estaría, con seguridad, destinado a estrellarse contra la obstinación y los categóricos términos de su Pacto y doctrina irrenunciable que llama a practicar.

Es claro que prefieren la sangre a la tinta para llenar las páginas de su historia.

La idea fuerza medular del Pacto

El Pacto considera que existen tres círculos: el palestino, el árabe y el islámico, y que es deber individual de cada musulmán la liberación, pues los judíos han sido usurpadores de sus tierras.

Es curioso que en el particular el Pacto se aparte de la tradición islámica o arabo-musulmana que limita el rol de la mujer al de buenas esposas y madres, con un campo de acción restringido a la familia.

Tampoco tiene en cuenta a qué punto se las (des)considera en países como la Republica Teocrática de Irán, o en Afganistán y en tantos otros, y hasta del concepto coránico básico de la superioridad natural del hombre y la consecuente delimitación de los cometidos y posición de la mujer.

Contrariando sin explicación todo ello, a los fines de la sedicente “liberación” considera a la mujer igual al hombre.

El artículo diecisiete afirma que “La mujer musulmana tiene un papel no menos importante que el del hombre musulmán en la batalla de la liberación”, con lo que pasa a considerarlas iguales a los efectos de la lucha.

Por otra parte, el instrumento previene ante campañas de información, películas y el plan de estudios escolar, que utilizan “lacayos que se infiltran a través de organizaciones sionistas bajo varios nombres y formas, como masones, clubes rotarios, grupos de espionaje y otros, que no son más que células de subversión y saboteadores.”

Considera a estas organizaciones poseedoras de amplios recursos que les permiten lograr los objetivos sionistas y profundizar los conceptos que servirían al enemigo, y reitera el deber de luchar por parte de “los pueblos islámicos”, amenazando con borrar las mencionadas organizaciones por hostiles a la humanidad y al islam.

Continúa con disparatadas afirmaciones que son dogmas para sus seguidores: que los judíos “estaban detrás de la Revolución Francesa; que la revolución comunista y la mayoría de las revoluciones de las que oímos hablar, aquí y allá”; que con su dinero formaron sociedades secretas y obtuvieron la Declaración Balfour; que formaron la Sociedad de Naciones a través de la cual podían gobernar el mundo; que estaban detrás de la Segunda Guerra Mundial, y obtuvieron enormes ganancias financieras mediante el comercio de armamentos, allanando el camino para el establecimiento de su Estado.

Como si fuera necesario alguna prueba más irrefutable de odio antisemita y anti sionismo, el documento se refiere a los «Protocolos de los Ancianos de Sion» y a sus clásicas afirmaciones sobre la influencia mediante el control financiero y de los medios de comunicación; la invasión de tierras para aniquilar el islam; y la acusación que se dedican al tráfico de drogas y alcoholismo, entre otras alusiones de idéntico tenor.

Las expresiones y declaraciones del Pacto constituyen el eje medular del Movimiento de Resistencia Islámica.

El carácter religioso del grupo, reiterado a todo lo largo del extenso articulado, se evidencia también al referirse la distinta concepción de la Organización de Liberación de Palestina (OLP). Afirma que, por una parte, es muy cercana al corazón, pero que, al haber optado por el Estado secular, se ha colocado en abierta contradicción con la ideología del Movimiento, por lo que sí, y solo si cambiaran y adoptaran el islam como forma de vida, ellos se convertirían en sus soldados y “en combustible para el fuego que quemará a los enemigos”.

Culmina el Pacto demandando a los países árabes que rodean Israel que abran sus fronteras ante los combatientes, y faciliten sus movimientos. Si bien ninguno lo ha hecho, ha quedado en claro lo que intentan.

En síntesis, el Pacto, carta constitucional de Hamas, es un compost ideológico de nacionalismo palestino y religión, fermento y combustible de la acción del terrorismo.

La invasión desata la guerra

Sin duda el ataque fue meticulosamente planeado bajo la guía de Irán y llevado a cabo con múltiples propósitos: aplastar el honor del ejército de Israel asestándole un golpe traicionero, cruel y feroz; causar cuantas más muertes fuese posible y capturar la mayor cantidad de mujeres, niños y ancianas, trasladándolos a Gaza.

La identificación de la metodología con el ISIS o Daesch es evidente. Durante su ejecución “cazaron” a los y las jóvenes que huían desesperadamente de una fiesta, regando de cadáveres las rutas adyacentes.

Penetraron en forma sigilosa en los débilmente protegidos kibutz, sorprendiendo a familias enteras descansando y las asesinaron, e hicieron lo mismo con cuanto ser humano se toparon. Robaron e incendiaron cuanto pudieron; secuestraron a gente de toda edad; y documentaron la bárbara agresión en fotografías y videos que las pantallas de televisión difundieron prontamente en el mundo entero.

Un soldado israelí se protege tras un muroUn soldado israelí se protege tras un muro

No bien pudieron emprendieron su huida considerando “tarea cumplida” a su criminal aventura.

Mujeres y niños primero, la tenebrosa prioridad del terror

En muchas páginas de la historia se cuentan atrocidades, violaciones, muertes y secuestros contra mujeres en distintos conflictos bélicos, pero no se encuentra nada comparable a lo protagonizado por Hamas.

Tanto ha sido el horror que a su paso han dejado que cuando las fuerzas militares se encargaron de recoger los masacrados cadáveres, impidieron que los soldados que tuvieran menos de cinco años en las filas pudieran ver el estado en que habían quedado.

Ha sido dicho que se trató de “la peor tragedia del pueblo judío desde el Holocausto”.

Fue un salvajismo inédito de cobardes enmascarados que incluso violaron a mujeres y los niños (treinta de los cuales quedaron huérfanos de padre y madre, a quienes asesinaron a la vista de sus hijos).

Shalva Weil, del Observatorio Israelí sobre el Feminicidio lo relata crudamente y denuncia el silencio del propio Estado (entendible para preservar la dignidad e integridad de las victimas) en una nota publicada por Jerusalén Post, y tambien se refiere al injustificable silencio de las ONG feministas del mundo.

La cruel y horrenda decapitación de bebés

Es sabido que en diferentes épocas y culturas se ha decapitado sea como método de ejecución, de tortura o de intimidación. Los aztecas degollaban a sus prisioneros; los romanos a los condenados por traición o rebelión; los vikingos, a sus enemigos; los otomanos a los cristianos que se negaban a renunciar a su fe (en la Colina de Minerva, en Otranto, Gedik Ahmed Bajá asesinó de ese vil modo a 800 fieles cristianos delante de sus familias).

Lo que han hecho estos desalmados, es distinto, es inhumano. Ya hace siglos (en 1651) Thomas Hobbes en El Leviatán, sostuvo que “el hombre es un lobo para el hombre”, pero es solo una metáfora, ni en el mundo animal se conocen similares atrocidades.

Asesinar un inofensivo bebé supera “todo lo que un ser humano puede entender y asimilar”; es la más siniestra ejecución y solo la puede llevar a cabo un desequilibrado privado de toda sensibilidad y con una irreprimible pulsión homicida.

¿Como es posible ejecutar tales horrendos crímenes con calma e indiferencia, como lo han hecho? La respuesta: bajo los “estímulos” del Captagon, la droga sintética de tipo anfetamínico conocida como “cocaína de los pobres”, que fue recuperada de los bolsillos de muchos terroristas.

La matanza no tiene parangón en el repertorio de las maldades humanas.

Su magnitud y gravedad explica por si misma que diera lugar a la guerra que se ha desatado, pues las hubo por los más motivos más variados, fútiles y absurdos: la Guerra del Cerdo enfrentó a Estados Unidos con el Reino Unido por una isla en el Pacifico; la del Futbol, a El Salvador y Honduras en 1969 por la clasificación para el Mundial; y hasta la Primera Guerra Mundial (1914-1918) detonó por un asesinato (del archiduque Francisco Fernando de Austria).

¿Podría una masacre tal no dar lugar a que se iniciara una guerra?

Basta con ver las espantosas imágenes de los asesinatos, de los mutilados, de los bebes decapitados y de la violencia empleada para capturar y cargar a los secuestrados, para explicarse por qué no se esperó a que se disipara el dolor ni el duelo ni el estado de sideración emocional de la población israelí, a fin de declarar la guerra.

No se trata de una guerra contra el pueblo palestino, ni contra otro Estado, ni contra una diferente religión, la guerra es contra el terrorismo islámico organizado y sus lideres.

Ares, en la mitología, era el dios de la guerra, la violencia, la brutalidad y los horrores. Se mencionan tres hijos, Eros, Fobos y Deimos, nacidos de su relación amorosa con Afrodita, diosa del amor carnal, nacida de la espuma del mar, esperma de Urano. La realidad, para tragedia de la humanidad, es que se reprodujeron como células malignas estos hijos de Ares.

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