Europa teme una ola de refugiados palestinos y ataques terroristas

Europa tiene miedo por el estallido violento en Oriente Medio y tiene pocas palancas para intentar contener la violencia. La cacofonía del fin de semana, cuando la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, viajó a Israel y pareció ponerse incondicionalmente de parte de Israel, rompiendo así la conocida como «posición común» de los europeos hacia el conflicto, será corregida este martes, pero la cumbre que los 27 dirigentes nacionales tendrán hoy servirá para estudiar sobre todo el impacto que el conflicto puede tener en Europa.

Fuentes comunitarias contaron este lunes, como cada víspera de cumbre europea, los temas sobre la mesa de los dirigentes europeos. Lo primero que harán será repetir esa «posición común» que los 27 han consensuado desde hace casi una década. La Unión Europea y sus Estados miembro, con matices nacionales, condenan el terrorismo, defienden el derecho de Israel a la autodefensa, pero le exigen que lo haga dentro del respeto al Derecho Internacional y defienden también la creación de un Estado palestino en las fronteras que marcan las resoluciones de Naciones Unidas.

Esa posición común tiene matices, como que unos países traten a Palestina como un Estado más (reconocimiento diplomático incluido), otros mantengan relaciones diplomáticas sin reconocimiento formal y un tercer grupo apenas hable con los palestinos. Tras abroncar a Von der Leyen por sacar los pies del plato de esa «posición común», la cumbre tratará sobre lo obvio (como la ayuda humanitaria y un lejano todavía llamado a un alto el fuego) y sobre asuntos menos obvios, sobre los miedos europeos.

Los europeos tienen principalmente dos temores. El primero es el de siempre, el miedo a ver barcazas de migrantes cruzando el Mediterráneo. Por eso ya hablan con Egipto para firmar un acuerdo que bloquee a los palestinos que crucen al Sinaí a cambio de dinero. Además, más del 80% de los palestinos de Gaza tiene concedido el estatuto de refugiados por Naciones Unidas, por lo que, de llegar a Europa, difícilmente se rechazarían sus peticiones de asilo. La solución europea es que los que huyan de Gaza se queden en Egipto.

El otro gran miedo es a un estallido violento en Europa en forma de ataques terroristas. Francia es el país que muestra más preocupación después del asesinato de un profesor a manos de un checheno en la ciudad norteña de Arras. Pero todos los gobiernos europeos están tomando medidas con rapidez para aumentar la protección, en primer lugar, de los lugares de culto, enseñanza y comercio judíos.

Algunos, en unas decisiones polémicas que en algunas ocasiones no se respetan, han llegado a prohibir cualquier tipo de manifestación a favor de Palestina, aunque sean pacíficas. Más que a grupos terroristas organizados, el temor es a los conocidos como “lobos solitarios”, personas que actúan por su cuenta, radicalizados muchas veces en mezquitas ilegales o por internet, y que son muy difíciles de detectar para las policías y los servicios secretos hasta que pasan a la acción, cuando ya es demasiado tarde para impedirles atacar.

La posición de los europeos, liderada en los primeros días por una errática Comisión Europea que llegó a anunciar la suspensión de toda ayuda humanitaria y ayuda al desarrollo para Palestina, gira desde que está (como marcan los tratados europeos para la política exterior) en manos de los gobiernos.

De la cumbre saldrá, entre otros, el anuncio de la puesta en marcha de un puente aéreo para llevar ayuda humanitaria a Egipto y que pueda entrar en Gaza.

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