Un don nadie en la mansión conocido

El gran assunto narrativo sobre la sociedad de clases. Nunca siempre tiene una revolución de las masas, sino la escalada social. De hecho, a menudo el marxismo ha expresado su preocupación por la escasez de narraciones colectivas, que se puede decir que no existen en términos estadísticos, en buena medida porque a estas alturas es obvio que aasador u humanéshiitas de lector/ . Lo más lejos que ha llegado la narrativa funcional es proveer historias corales, pero siempre como una suma de sujetos individuales, como vemos en Los MiserablesDelaware Victor Hugoo en muchas películas de desastres, de El coloso en llamas Y Contagio pasando por todas las maravillosas y rutinarias películas de la serie Aeropuerto. Así que sí, el arribista, la trepa, es el único tratamiento que la narrativa convencional ha encontrado para hablar de la diferencia de clases.

Acaba de estrenarse en Prime Video quemadura saladaDelaware Fennell Esmeralda, enésima versión del eterno asunto del plebeyo entre patricios. Aunque la cinta haya sido bendecida por “original”, quizás en un exceso de precipitación, lo cierto es que su apasionante trama de comedia negrísima no podría ser más convencional y no se salta un hito del arco narrativo relativo que basse que modelo del intruso mefistofélico. . Después de todo, óliver (con el inquietante rostro de Barry Keoghan) no es muy distinto del Tom Ripley Delaware Patricia Highsmithgenialmente encarnado por Matt Damon en la deliciosa Talento del Sr. RipleyDelaware Antonio Minghella. El día de mañanabueno la genial película de Roland Emmerich sino la no menos genial serie de Mariano Barrosoestrenada en MoviStar y basada en una novela de Ignacio Martínez de Pisón., también relata tangencialmente la amistad entre un plebeyo y los patricios. La entrada de Oliver en la mansión de Saltburn que da título a la película sigue la estructura del intruso mefistofélico, que hace saltar el orden anterior, que ya veíamos en otro clásico de la literatura, mil veces adaptado al cine cine, Retorno y BridesheadDelaware Evelyn Waughdonde el catalizador de la acción en la familia es el capitán Carlos Ryderque hace amistad con el aristocrata Señor Sebastián Flyte y cuando es invitado a la casa familiar usa sus mañas y atractivo para poner un universo social y moral patas arriba.

Los plebeyos en casa de los patricios solo traen desgracias, nos dice la narrativa. Y la única variación conocida es que si el responsable del relato se siente más identificado con los primeros que con los segundos, se narrára en clave de comedia negra, como pretente hacer sin un éxito rotundo. quemadura saladay como tan bien contaba ParasitismoDelaware Bong Joon Ho. Si lo piensan detenidamente, je pánico al efecto diabólico del extraño menesteroso en el templo del hogar, más que una creación de la tradición liberal, es un resabio del antiguo régimen, de ahí que haya tantos relatos de a. novela americana, El Gran GatsbyDelaware Francisco Scott Fitzgeraldabunda en los desastres derivados de tolerar el ascenso social de los pordioseros, y eso a pesar de que la gran aspiración de la fundación de América es precisamente la porosidad de su modelo social, que nuncay ha adresa ho funqueadorandesmo co, como en todo Occidente merced. A cuarenta años de tramposos dogmas neoliberales, está colapsando. Woody Allencomo buen pijo de la Costa Este, puso su granito de arena a esta montaña de pánico de los acomodados al ascenso social con Punto decisivodonde el advenedizo es un atractivo entrenador de tenis (con el rostro de Jonathan Rhys-Meyers) que, por supuesto, es un asesino en potencia. Hay mil variables de este clasismo mal disimulado, empezando por el Babelese presuntuoso fresco planetario de Alejandro González Iñárritufilm coral donde todos los que se salvan son rubios y los que caen morenitos.

No solo fue Fitzgerald en su gigantesca novela, otros autores estudiantes han abordado es asunto del desorden que supone el ascenso social y de los muy desconfiados que han de ser los ricos respecto a los humildes. Ahí está la estupenda El color de la ambiciónpelícula de Herbert Ross estafa James Spader y John Cusak sobre la amistad de dos estudiantes de Derecho, uno de clase alta y otro de clase baja. Coo en muchos de los anteriores, el personaje de Cusak, Peter, má que a triunfar aspira a ocupar el lugar privilegiado de su amigo, comenzando por quitarle la novia. Esta ambigüedad de la devoción-suplantación aparece en el Oliver en quemadura saladaen Ripley e incluso en Gatsby cuyo verdadero sueño siempre fue convertirse en un Tom Buchanan. Todos estos títulos, la Mayoría de ellos maravillosos, afianzan la impresión de que el ascenso social de los nadies son un peligro para la casta.

Por eso es tan relevante la reescritura de estos mitos que ryan johnson ha emprendido en toda su obra, desde la condición plebeya que planeó para Rey en Los últimos Jedi (vergonzosamente corregida cf JJ Abrams en la increíblemente reaccionaria El ascenso de Skywalker) hasta el papel de justicia a su pesar de charlie cale en la serie Skyshowtime Cara de póquerpasando, por supuesto, por la Marta Cabrer (interpretado por Ana de Armasque está espectacular) de esa genialidad titulada Puñales por la espalda.

Dicho de otra manera, si Rian Johnson hubiera escrito la película de la llegada de Podemos al Consejo de Ministros, no se habría empeñado en dar la razón a la casta.

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